Las
apariencias engañan. Por eso no comprendió hasta caer en la olla entre vapores
especiados que no se encontraba en un frondoso y aromático bosque, sino
adherido a una ramita de yerbabuena, como una víctima más de la masacre
culinaria de todo un ejército de caracoles.
domingo, 24 de febrero de 2013
miércoles, 10 de octubre de 2012
Y al fin la realidad
Me calcé las botas de
siete leguas para buscar al Príncipe Encantado que perseguía a Pulgarcito porque
se había comido la manzana de Blancanieves mientras los enanitos corrían a
despertar a la Bella Durmiente. Pero sólo encontré una rana sin corona. Y es
que los cuentos, cuentos son.
viernes, 11 de mayo de 2012
Sirenas del siglo XXI
Me sumergí siguiendo el eco de las sirenas de Ulises y
quedé atrapado en la maraña de algas muertas y residuos que corrompían la antigua belleza del paisaje
submarino. Prisionero de la desolación,
lamenté no haberme atado, como el marinero legendario, al mástil de mi barca.
martes, 27 de marzo de 2012
Me gusta mirarte (y II)
Me gusta mirarte,
con la mirada abarcarte,
de la nariz a la boca,
de los ojos al arco de las
cejas,
recorrer tu perfil, acariciando
tu piel.
Y preguntarme una y mil veces
cómo puede ser tan nítida,
tan clara, tan transparente.
Y admirarte,
como si me trajeras
la blancura de la espuma,
la inocencia de la infancia
en la luz de las estrellas.
Me gusta mirarte,
con la mirada escucharte,
penetrar en tus oídos
y nadar en sus meandros.
Y preguntarme una y mil veces
cómo pueden ser tan limpios,
tan nítidos, tan precisos.
Y admirarte,
como si escuchara en ellos
el eco de los montes,
de la lluvia, de los mares, los
torrentes,
como si fueran caracolas que me
trajeran
el ruido de las olas.
Me gusta mirarte,
Con la mirada abrazarte,
hundirme en el nacimiento de tu
pelo,
acariciando tus sienes cóncavas,
zambullirme en tus ojos,
preguntándome una y mil veces
cómo pueden ser tan profundos,
tan oscuros,
tan vivos cuando los abres
en un revoloteo de pestañas.
Y admirarte,
como si me revelaran
la hondura del sentimiento,
de la duda, de la fe.
sábado, 3 de marzo de 2012
Me gusta mirarte (I)
Me gusta mirarte,
con la mirada besarte,
descansar en tu boca
y seguir sus pasos,
cuando comes, cuando bebes,
cuando hablas, cuando ríes,
preguntándome una y mil veces
cómo puede ser tan densa,
tan rápida, tan torrencial.
Y admirarte,
como si se convirtiera
en fuelle que insufla vida,
resonancia de la primera
palabra.
Me gusta mirarte,
con la mirada envolverte,
seguir las curvas de tu frente,
perdiéndome en ellas,
deslizándome, abarcando
desde el pelo hasta las cejas.
Y preguntarme una y mil veces
cómo puede ser tan diáfana,
tan libre, tan meridiana.
Y admirarte,
como si me transmitieras
el pensamiento puro, intacto,
del alba de la humanidad.
Me gusta mirarte,
con la mirada sentirte,
hundirme en tu pelo.
Y preguntarme una y mil veces
cómo puede ser tan recio,
tan sólido, tan espeso.
Y admirarte,
como si los rayos del sol
descansaran en tu frente
formando una corona de remolinos
castaños,
como si fueras bosque frondoso,
tapiz del globo terrestre,
selva virgen aún no manchada
por el hombre.
Me gusta mirarte,
con la mirada tocarte,
envolver tus manos
contando sus dedos.
Y preguntarme una y mil veces
cómo pueden ser tan fuertes,
tan ágiles, tan flexibles.
Y admirarlas,
como si anunciaran el trabajo,
como si calmaran la fatiga,
como si aliviaran el dolor,
como si encerraran el futuro,
del mundo.
jueves, 9 de febrero de 2012
Presencia
Es risa cristalina que ilumina
el alba,
murmullo de agua clara que baña
de luz el día,
soplo cálido de vida que
acaricia la mañana,
aliento de brisa fresca que se
mece en la hojarasca,
gorjeo tenue de lluvia que
susurra en la espesura,
eco de sirena amable que acuna en canto el
silencio,
latido, cadencia y ritmo.
Es sorpresa contenida en una
sílaba,
arrebato prisionero de una nota,
remolino que fluye en borbotón
de furia,
grito desesperado que exige
reparación,
balido quejumbroso que penetra
el alma,
lamento prolongado que suplica
tregua,
aleteo que sucumbe al peso de la
fatiga,
bullicio, tumulto y calma.
Tu voz es despertar, risa,
llanto,
suspiro, gemido, trino,
ronco sueño, entrecortado
reposo,
luciérnaga diurna que inunda de
sol la nada,
y afirma que estás ahí
y quieres hacerte oír.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)