Charla-coloquio en la Biblioteca municipal de Bormujos el viernes 5 de febrero a las 19,30h.
Para todo el que esté interesado en asistir:
Ayuntamiento de Bormujos
mrn-aljarafemagazine
lunes, 1 de febrero de 2016
viernes, 17 de abril de 2015
Mañana empieza ahora
Como
guerrero en la pax romana,
Que
hoy tu júbilo se acreciente,
Lejos
la mirada de lo ausente
Y
los brazos abiertos al mañana.
Vive
la libertad antes lejana,
Y,
sereno, da un paso al frente,
Que
brota ante ti una nueva fuente,
De
la que beber la dicha humana.
Libre
estás ya de ligadura,
Sigue
en el cielo a la cometa,
Pues
rompiste ayer toda atadura.
Disfruta
de los goces del esteta,
Olvida
de momento tu cordura
Y
deja volar tu alma de poeta.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Amazona herida
Tu flanco lacerado y a tu lado
El carcaj con sus flechas esparcidas.
El recuerdo de antiguos combates,
Adherido a tus párpados cerrados,
Se cierne sobre tu rostro como sombra
Al ritmo del aleteo que agita tus pestañas
En un sueño de vigor perdido y anhelado.
No temas al futuro.
Romperás la crisálida que te envuelve,
Vencerás la incertidumbre y
Florecerás mañana en
la batalla.
Tu cuerpo restañado
Hallará de nuevo su medida,
Lamerás una a una tus heridas,
Harás de tu lanza tu estandarte
Y te erguirás hermosa ante la vida.
lunes, 28 de abril de 2014
ALMA DE SIRENA
Siempre
sentí la llamada de lo hondo. Ya de niña pasaba horas enteras contemplando
aquella oscuridad silenciosa aprisionada por muros transparentes sobre la mesa
del salón. Con la frente aplastada contra el cristal, observaba los ágiles
giros de los peces de colores que surcaban aquella pobre imitación del océano e
imaginaba que podía recorrer aquel topacio líquido y azul.
Al
cabo del tiempo llegué a envidiar los lomos plateados y escamosos, las aletas
vigorosas de otros grandes peces que contemplaba en ilustraciones y museos,
hasta que descubrí a las sirenas y me sostuvo la esperanza de convertirme en
uno de aquellos seres que reunían mis dos naturalezas, la real y la soñada.
En
verano, bajaba cada noche a la playa para oír su canto acallado por el ruido de
las olas. Sin embargo, mis hermanas no acudían a la cita. Cansada de esperar,
enterraba mis piernas en la arena y esculpía una gran cola de pescado sobre la
que dibujaba escamas con el dedo. Pero
una noche como tantas otras, en la que lloraba junto a la orilla, mi perseverancia
se vio por fin recompensada y el anciano del tridente me llevó al agua
profunda.
Nunca
más seré una sirena varada. Mi alma ha hallado la paz surcando el océano
infinito, aunque una idea todavía me atormenta: el dolor de los míos,
ignorantes de mi paradero. Por eso escribo mi historia con algas secas sobre
este jirón de vela abandonado. Sé que
los humanos creen que las sirenas no existen…
El
pescador acabó de leer el mensaje de la botella que había quedado atrapada en
una de sus redes. Le había sorprendido su brillo, como si se tratara del lomo
de un pez de cristal. Notó la congoja en
su garganta y deseó con todas sus fuerzas ser de alguna utilidad a ese ser
misterioso que había buscado su ayuda sin saberlo. Pero cuando quiso
identificar la firma de la extraña misiva submarina, comprendió que su secreto
quedaría sumergido para siempre: era una escama plateada.
(Perlas australianas y otros relatos)
domingo, 24 de febrero de 2013
Crimen en la cocina
Las
apariencias engañan. Por eso no comprendió hasta caer en la olla entre vapores
especiados que no se encontraba en un frondoso y aromático bosque, sino
adherido a una ramita de yerbabuena, como una víctima más de la masacre
culinaria de todo un ejército de caracoles.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Y al fin la realidad
Me calcé las botas de
siete leguas para buscar al Príncipe Encantado que perseguía a Pulgarcito porque
se había comido la manzana de Blancanieves mientras los enanitos corrían a
despertar a la Bella Durmiente. Pero sólo encontré una rana sin corona. Y es
que los cuentos, cuentos son.
viernes, 11 de mayo de 2012
Sirenas del siglo XXI
Me sumergí siguiendo el eco de las sirenas de Ulises y
quedé atrapado en la maraña de algas muertas y residuos que corrompían la antigua belleza del paisaje
submarino. Prisionero de la desolación,
lamenté no haberme atado, como el marinero legendario, al mástil de mi barca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)